1º ESO E - grupo ROJO

Integrado por:

- Ana Ortiz P

- Carmen A. C

- Borja S

- Ana O. SU

P: PORTAVOZ, S: SECRETARIO, SU: SUPERVISOR, C: COORDINADOR, D: DINAMIZADOR

EL PODEROSO BASTÓN


 

Un pastor de pueblo llamado Pepe de complexión fuerte y rasgos característicos vivía en un sendero llamado Sendero de los Cuchillos. Allí llevaba muchos años viviendo con su hijo Pedro.

El pastor solía salir con su ganado todas las semanas por el sendero, pero ese día fue distinto, ese día había un hombre extraño, con un bastón en su mano aún más extraño.

El pastor, Pepe, pensó que sería un caminante al que le gustaba caminar por los senderos y había descubierto ese sendero y que se iría pronto.

Lo que Pepe no sabía era que ese hombre tan extraño era un bandolero perseguido por todos los guardias de la Comunidad, ni que ese hombre de nombre no identificado le iba a regalar ese extraño bastón que llevaba en su mano.

El bandolero se acercó al pastor y le dijo bastante atrevido.

-Tome, le regalo mi bastón, con mi humilde gesto no quiero nada a cambio, me iré a mi casa tranquilo.

Pepe se quedó bastante intrigado por saber algo más sobre ese humilde hombre que le había regalado su bastón y se había ido sin rechistar.

Al día siguiente el pastor salió a pasear con su ganado por el sendero, como hacía habitualmente, pero ese día no era igual, ese día iba con el bastón que le había regalado el hombre del día anterior.

De repente, a unos 5 kilómetros, el pastor vio al hombre del día anterior  súper asustado y a los guardias de toda la Comunidad tras él. El pastor siguió su camino sin decir ni hacer nada al respecto.

El pastor se dirigió pronto a su casa. Al llegar a su casa tenía un águila perdicera encerrada en una jaula súper vieja y con una carta del bandolero.

En esa carta el bandolero le especificaba el precio y de dónde era ese valioso bastón que le había regalado.

El pastor, asustado, le pidió ayuda a su hijo Pedro, ya que ya había cumplido sus 18 años de edad. Lo primero que hizo fue soltar al águila por el sendero e ir personalmente a buscar al bandolero.

A los cuatro días los guardias llevaron al hijo del pastor a su casa. Resulta que había estado esos cuatro días con el bandolero.

Al entrar a casa, su padre, el pastor Pepe, no sabía quién era ese muchacho. Era su hijo, pero él no recordaba haber vivido con él, ni siquiera tener un hijo.

El pastor bastante confuso salió con su ganado al sendero, ese día sin el valioso bastón en mano. Al volver a casa su hijo había devuelto el bastón al museo de la ciudad y su padre le reconoció.

No sabemos cómo fue, pero parece ser que ese bastón tenía alguna clase de poder que de alguna manera borraba o cambiaba los recuerdos de la persona que lo cogía.

Nunca más supieron nada del bandolero...

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